material defectuoso
NºCat: 2564673420 / WE833
LC 04281
total time 43:19
© 2011 Warner Music Spain S.L.
Warner Music Group Company.
Manufactured: Warner Music Spain S.L.
artwork: Warner Music
Cuando me llegó la llamada para participar en el nuevo disco de Extremoduro, no sabía muy bien lo que me iba a encontrar. Me dijeron que el proyecto se gestaba en “La casa de Iñaki” (Muxik-On estudios) a lo largo de 2010 y principios de 2011, y que la producción era cosa de Iñaki “Uoho”, con Iñigo Etxebarrieta como técnico de sonido. Me hizo ilusión saber que el primer violín sería Ara Malikian –con quien tenía muy buena relación– y que yo ocuparía el segundo violín, completando así el cuarteto de cuerda con Humberto Armas (viola) y Juan Pérez de Albéniz (violonchelo).
Las sesiones fueron intensas y muy naturales. Ara, con su energía desbordante y su manera casi improvisada de entender la música, nos empujó a soltarnos. Recuerdo especialmente el tema “Si te vas…” (pista 8, como reza el libreto). Allí las cuerdas no eran un mero adorno: sosteníamos esa melancolía cruda que Robe imprime en la voz y esa calle sin salida que describe la letra. Ara marcaba los ataques con una libertad que asustaba al principio, pero que luego resultaba adictiva. Yo aprendí a encontrar mi espacio en segundo plano sin perder intensidad, escuchando y respondiendo al resto del cuarteto.
El ambiente era distinto a cualquier otra grabación clásica. Allí estaban María “Cebolleta” Martín con sus coros femeninos, Gino Pavone en percusión, Javier Mora en pianos y órganos, Mikel Piris al saxo y flauta… y el núcleo duro: Robe, Iñaki, Cantera y Miguel. Se respiraba un desorden creativo muy controlado. Como dice la contraportada: “De lo demás nos hemos encargado nosotros –ya sabéis–”.
Ver el libreto terminado ha sido emocionante. Me reconozco en los créditos de los temas: en “Desarraigo” (pista 1 del disco, que en el libreto figura como “Desvraigo” y que abre con ese “Voy perdidito y me he encontrado a una princesa”) y en “Calle Esperanza s/n”, donde las cuerdas tejemos ese ambiente de luz encendida y tesoro enterrado. Recuerdo aquellos meses: allí estábamos Ara Malikian al primer violín, yo al segundo, Humberto a la viola y Juan al violonchelo, cada uno aportando su grano de arena. Fue un placer poner mi violín al servicio de unas canciones tan ásperas y bellas, formando parte de ese pequeño cuarteto de cuerda dentro del terremoto que fue “Material Defectuoso”. “Nos encanta este disco, esperamos que a ti también te guste” decían los créditos. Y sí: me gusta, y guardo el orgullo de haber sido el violín segundo de ese pequeño terremoto.